domingo, 19 de diciembre de 2010

a las nubes

Vamos a intentar elevarnos.
Si te dejas caer, soplando despacio, funciona.
Que las razones se queden dispersas, la más pequeña de ellas, ennudada en sábanas.
Calla y dame la mano.
No queda tiempo para que te vayas.

martes, 14 de diciembre de 2010

Arena

Coge tijeras.
Un poco de suavidad y arena.
Corta el fondo,
me meteré entre cuero y tela.
Cose, cose...
Hasta que no se noten,
las más frías de mis venas.
Llévame a donde quieras,
aunque no tenga ganas de viajar.
Llévame lejos...
Sé que a él no le va a importar...
No uses pinturas ni gomas.
No me borres de ninguna de esas formas.
Que sabes que sin mi podrías ser más amplio.
Repetir cientos de veces, los más altos saltos.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Siento no ser más cariñosa, no decirte a menudo que te quiero,
que aunque tengas una coraza dura por fuera,sé que te gustan esas tonterías.
No tener sentido suficiente todavía. Ser desordenada.
Siento hacerte la existencia más difícil de lo que ya se te hace día a día.
Siento las discusiones por las mañanas, sabes que no tengo buen despertar.
Siento no desayunar nada antes de ir a clase e ignorarte cuando me recuerdas que lo haga.
Siento gritarte y hacer que me grites, y que mi pijama siga en el baño desde esta mañana, comprendo que lo detestes.
Siento echarte las culpas de todo lo que me pasa.
Siento mi mal humor constante, de verdad, lo siento, pero te juro que no sé cómo remediarlo.
Siento no aprobar todo, sé que te sientes decepcionada, y eso me duele.
Siento ser una desagradecida, y no tener valor suficiente para aceptarlo cuando me lo echas en cara.
Siento no tener un físico envidiable para que tuvieses, por lo menos, algo de lo que enorgullecerte.
Siento no ser diferente. Y tal vez, no sea a tí a quien debo pedir disculpas solamente, tal vez deba perdonarme mucha más gente. No lo sé, hoy no quiero seguir pensando, me duelen las sienes de tanto hacerlo.
Hoy estoy triste, Mami, y lo siento también. Echaba de menos llamarte así.

martes, 23 de noviembre de 2010

Que no me controlo.
Que lo intento y no puedo, de verdad.
Que hablo de él a todas horas.
Que estoy atontada.

domingo, 21 de noviembre de 2010

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quiero un día en mi cama. con tu escasa barba haciéndome cosquillas. con el susurro de la televisión de fondo. con tus manos agarrando las mias y un par de caricias escondidas bajo mis vaqueros. con patatas y golosinas encima del mantel de la mesa del salón. quiero champán con hielo duro. quiero reir y cantar muy alto. quiero beberte. quiero saltar. quiero no tener tiempo para nada más. quiero correr. quiero jugar. contigo y con tu pelo. túmbate a mi lado y dime cosas bonitas. que me den ganas de llorar, solo al escucharlas. que me salga una de esas carcajadas silenciosas que te hacen sonreir. que me beses. quiero pasear mi mano en tu espalda y cerrar los ojos.
y no me dés direcciones, que se pase el tiempo que a mi no me importa.

sábado, 20 de noviembre de 2010

chusquina

De corazón, siento mucho no compartir este día tan especial contigo. Pero creeme que no es porque quiera, está claro que me encantaría. No hay excusas baratas para disfrutar de un día maravilloso contigo, es absurdo, porque te adoro.
Este año, no ha sido el mejor del mundo para nosotras, no hasta hace poco. Cuando pienso en lo que nos distanció siendo aún simples conocidas... me da mucha rabia. Siempre has sido mi modelo a seguir, y... no sé has sido como mi cúspide de la pirámide <<perfección>> . He tenido la suerte de encontrate y conocerte, y poder comprobar con mis propios ojos y corazón que no sólo es físicamente, eres el cariño y la alegría en persona. Y puedes transformar totalmente momentos horribles en fantásticos e imborrables.
Después de darnos cuenta de todo, recomenzamos, y aquí estamos. Y aquí estoy, sin parar de pensar hoy en tí.
No te enfades nunca más, no te enfades esta vez, me importas de verdad, como muy pocas personas en el mundo.
Quiero verte, darte tus regalos acompañados de un abrazo gigante que nos atrape durante minutos, decirte en persona cara a cara que siento no haber estado, pero que te quiero muchísimo y que de todas formas, aunque atrasado, vamos a celebrar tu cumpleaños, porque, será el primero que celebramos juntas, y aunque no lo hallas pensado, me parece importante...


Te adoro chusqui, muchísimo ! 





sábado, 23 de octubre de 2010

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Gracias Javier Blanco por existir, por encontrarme y sacarme miles de sonrisas cada día. Te quiero



viernes, 8 de octubre de 2010

Tu mirada.

Noche arrebatadamente oscura,
frío de mil emergentes atlántidas,
seda imposible de astucias,
fuego de bosques sin cenizas
y frescor de insondables selvas pardas.

Espejo de celestes infancias vividas,
incertidumbres de papel arrugadamente triste,
tierra de fruta de estío,
océano de insectos líquidos.
Reloj de mis muertes
Reloj de mis vidas.

Valle de posibilidades de espuma.
Juego de águilas rotundas.
Armonía de voladoras aceitunas

Todo ello es tu mirada.
Y para colmo luego va
y ahí llega tu sonrisa.


jueves, 16 de septiembre de 2010

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Mientras una estrella 
cruce silenciosa y tímidamente
un cielo nocturno.


Mientras una luna llena
ilumine en plata y perla
las ciudades y los ríos.


Mientras existan selvas
y nazca una naranja 
en algún jardín del mundo.


Mientras sucedan sonrisas
y una canción de Pereza
llegue hasta mis oidos.


Mientras una niña trague casi
en alguna playa
un poco de arena.


Mientras una amiga
proteja el llanto de su amigo
con un abrazo de tierra y noche.


Mientras se desnuden los cuerpos.
Mientras se desnuden las almas.
Mientras haya miedos.
Mientras haya dudas.
Mientras si.
Mientras no.
Mientras tú.
Mientras yo.
Mientras miles de mientras.



jueves, 26 de agosto de 2010

¿Esto es la felicidad?

Saber de repente que todo es aliado,
que la vida me estrecha
entre sus brazos maternales.
Y no temer ya nada,
ni que se desvanezca el indecible abrazo...

Pero, si desaparecieras
tú, ¿te llevarías esto
como te llevas el color de tus ojos,
o lo dejarías un poco junto a mí
como dejas tu olor?...

Con un final no feliz.

La joven corría sola, sin un rumbo concreto.
El viento y la lluvia se encargaban de desfigurar su aspecto ya demacrado.
El rimel tintaba su cara pálida y sus ojos azules se nublaban y enrrojecían sin poder evitarlo.
Vagaba por las vías del tren sin pensar nada. Ya no perseguía un -"¿Por qué?". 

Esta pregunta había quedado olvidada tiempo atrás cuando sus padres le contaron que su madre tenía cáncer, que ya era tarde como para actuar, que ya no había nada que hacer mas que esperar...
A sus casi diecisiete años, Mery tuvo que enfrentarse a una cruda realidad, a un cambio repentino y fuerte en su vida, a la aceptación de la muerte de la mujer que le dió la vida. A la que recordaba siempre riendo, ayudando a todos, de la que jamás recibió una mentira, un reproche, un bofetón...

Llegó el día en que a la hora del desayuno no despertó, no contestó a los gritos y zarandeos de su hija, y ya no lo haría nunca...

Sola. Así se sentía Mery, como abandonada por el Dios en el que nunca creyó, pero que en este momento le habría gustado que existiese y que de un milagro salvara a su madre enferma.

Vencida, tirada en la vía, después de horas bajo la incesante lluvia sufriendo, la joven espera el tren que en cuestión de segundos, conseguirá reunirlas.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Una sonrisa se levanta.

Una sonrisa se levanta, porque tú me has hecho cosquillas.

Sé que no eres ese tipo de persona que se enternecerá profundamente con esto, tampoco lo pretendo.
Me gusta tu forma de ser, no cambiaría esto. Te fias de hechos, de algo que ocurre y no de palabras indefensas. Es inteligente.
Yo soy un poco boba, y si escribo esto es porque no sabría decirlo tan bien en persona, aunque me gustaría, y puede que algún día lo intente.

Me gustas, me gustas mucho. Me gusta cómo eres, cómo te portas con la gente, conmigo.
Me gusta como hablas, me haces reir con esa palabra de cada tres que te inventas, esas que son de tu diccionario personal como: glucocema, curitario y un largo etc.
Me gusta que compartamos besos en salas de cine, casi vacías o llenas.
Me gusta cuando me dices algo bajito, para que sólo lo escuche yo, aunque estemos solos. Me estremezco.
Me gusta que me enganches el cuello y pese a que te diga que pares no lo hagas.
Me gusta que me mires con esos ojos que solo tienes a veces, en ocasiones puntuales.
Me gusta que me vaciles y te rias. Porque me encanta tu risa.
Me gusta cuando te pones: serio, mimoso, gracioso, bobo...
Me gusta que me des muestras de confianza, que me digas que contigo no debo tener vergüenzas ni complejos.

Pero sobre todo, sobre todo, me gusta sentirme así de bien cuando estás a mi lado y te agarro o te beso la nariz o juego con tu piercing o intento deborar una de tus orejitas o te pellizco el culo.