Una sonrisa se levanta, porque tú me has hecho cosquillas.
Sé que no eres ese tipo de persona que se enternecerá profundamente con esto, tampoco lo pretendo.
Me gusta tu forma de ser, no cambiaría esto. Te fias de hechos, de algo que ocurre y no de palabras indefensas. Es inteligente.
Yo soy un poco boba, y si escribo esto es porque no sabría decirlo tan bien en persona, aunque me gustaría, y puede que algún día lo intente.
Me gustas, me gustas mucho. Me gusta cómo eres, cómo te portas con la gente, conmigo.
Me gusta como hablas, me haces reir con esa palabra de cada tres que te inventas, esas que son de tu diccionario personal como: glucocema, curitario y un largo etc.
Me gusta que compartamos besos en salas de cine, casi vacías o llenas.
Me gusta cuando me dices algo bajito, para que sólo lo escuche yo, aunque estemos solos. Me estremezco.
Me gusta que me enganches el cuello y pese a que te diga que pares no lo hagas.
Me gusta que me mires con esos ojos que solo tienes a veces, en ocasiones puntuales.
Me gusta que me vaciles y te rias. Porque me encanta tu risa.
Me gusta cuando te pones: serio, mimoso, gracioso, bobo...
Me gusta que me des muestras de confianza, que me digas que contigo no debo tener vergüenzas ni complejos.
Pero sobre todo, sobre todo, me gusta sentirme así de bien cuando estás a mi lado y te agarro o te beso la nariz o juego con tu piercing o intento deborar una de tus orejitas o te pellizco el culo.
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