domingo, 6 de noviembre de 2011

Happy B-Day!

Feliz, feliz no cumpleaños.

Ahora que te tengo a menos de dos palmos dibujándome una Hello Kitty atrofiada y simulando su llamado, me enternezco y casi no sé ni que ponerte. Supongo que me he atrasado un poco en el escribirte algo bonito, pero ultimamente sabes que no estoy muy por la labor.
Hace veintiún años y nueve meses, Anitta concebiría al que tras veintiún años y nueve meses sería la persona más importante para mí.
En estos días me he acordado de millones de momentos vividos desde hace más de un año.
Jajajajajaja, a mí también me metiste en tu casa muy rápido, es cierto. Y esa misma noche, en tu casa, todo empezó.
Todavía no le había puesto cara a Anitta ni a Divixx, bueno, a nadie de tu familia. Y mira ahora...
Me estoy acordando de la vez que casi prendes fuego a mi casa, llenando el horno de queso fundido, que a día de hoy sigue ahí pegado.
O de cuando nos morimos de frio de camino a Vigo en el tren a las tantas de la mañana con tu chaquetita de punto encima de los dos.
O de la playa y nuestros bocatas de jamón del Eroski
O de los veinte cines que llevamos viendo. Ayyyy!  ¿por qué no fueron veinti una? grr.
O quizás te acuerdes de las fotos en el reflejo del museo, sí, esas en las que nos vieron todos desde adentro seguramente pensando en lo idiotas que somos.
Apostaría un brazo a que nunca olvidarás quién te enseñó las pizzas "campofrío" , quién te corrigió cuando dijiste "antigüisima", o quién te contó que la Coca-cola fue un invento de un farmacéutico.
Yo nunca olvidaré quién me ayudó a vomitar una noche mala. Quién me animó cuando el resto del mundo solo buscaba joderme. Quién lloró conmigo cuando lo necesitaba, quién me mimó me abrazó, me hizo reir o me echó broncas (productivas en este caso). Quién ha estado ahí SIEMPRE.
Aprovecho la felicitación para darte las gracias mi gordo, porque me acabo de poner sentimental y creo que si sigo voy a llorar.
No me importa que se me enfrie la cena pichuchi...
Te quiero muchisimo. FELICIDADES!

martes, 13 de septiembre de 2011

-

"Al final del día, lo que todos deseamos es tener a alguien cerca.
Guardar las distancias y fingir que no te preocupan los demás no es más que una sarta de mentiras. 
Elegimos a las personas que queremos que estén cerca,
y cuando las hemos elegido, nos quedamos junto a ellas,
aunque les hagamos daño.
La gente que se queda contigo cuando el día llega a su fin es la que merece la pena conservar,
aunque a veces cerca es demasiado cerca.
Sin embargo a veces la invasión de tu espacio personal es lo que necesitas."

sábado, 23 de julio de 2011

contigo

No me importa decirte que me gustas, y si te digo que te quiero estoy en lo cierto.
Soy pequeña, pero de vez en cuando me sorprende lo grande que me voy haciendo.

jueves, 7 de julio de 2011

Nacer, crecer, reproducirse y morir.

La vida se resume en estas cuatro fases, ni más ni menos.
Uno nunca sabe cuando puede llegar la hora del final, de su final.
No nos preparan para ello en la escuela, aceptar algo tan inevitable y
natural como la muerte.
En días como hoy, me pregunto si realmente uno valora la vida,
si se da cuenta de todo lo que tiene, de la gente que está ahí
siempre.
De lo privilegiados que somos los del "norte" por así decirlo, aunque nos
domine un imperio capitalista, lo cierto es que muchos de nosotros tenemos
un techo con el que resguardarnos y comida. Realmente lo fundamental.
No, aún por encima de millones de personas, queremos más.
Un coche mejor, una casa más bonita, un armario lleno de ropa y zapatos...
Creo que no, creo que estamos estancados en una sociedad que
se limita al sedentarismo, al consumo y al "qué dirán"...
Creo que apoyamos la adicción de enriquecimiento de unos pocos, por encima
del bienestar simple, que da un hogar y alimento a millones de familias...
Creo que nos estamos olvidando de principios humanos, que nos los estamos
saltando por tantos lados que, ya nadie se preocupa porque "no vamos a cambiar el mundo
tú y yo, ¿no?"... es muy triste, pero el umbral de crueldad creado por nosotros mismos,
solo crecerá, si la gente no se conciencia verdaderamente.
Hoy me importa saber que los míos están bien. Que mi familia
y mis amigos gozan de buena salud, y de un estado anímico aceptable.
Ahora solo quiero centrarme en sonreir mucho a lo largo del día, y a que
no queden cosas por decir. A no encerrar "te quieros" que tanto quisieron
escapar en alguna situación de estre mis comisuras...
y a intentar aunque a veces fallidamente, demostrarle a una persona lo
importante que es para mí. Más que nadie.
Por él soy capaz de cualqier cosa, porque me da la fuerza necesaria
para hacer lo que sea.
Y no quiero que deje de pensar nunca en lo mucho que lo adoro, todo
lo que lo quiero y haría por él.
Todo lo que quiero demostrarle, aunque a veces no me salga...
antes de que me pase nada que me lo impida, que sepa que no
podría sin él.


Adonis, tú me has hecho pensar mucho, con esta muerte tan prematura
e inesperada, abriéndome los ojos ante el peligro de no saber
cuando acabamos nuestro camino.
A diferencia de las tuyas, mis palabras hacia tí no siempre fueron
las mejores. Lo siento, espero que lo escuches.

jueves, 23 de junio de 2011

Susana

No sé si leerás esto, ni siquiera sé si aquel día que
preguntaste por el nombre de mi blog, darías con el...
pero de todas formas, me apetece escribirte.
Primero agradecerte el detalle de escoger mis libros,
como parte del premio que recibí este año por el
concurso literario. Han sido un acierto. "Las cosas que no
nos dijimos", ha conseguido despertar algo en mí. De hecho,
he estado buscando una película que todavía creo que no han
producido. ¡Qué rabia! (en ocasiones así, considero el periodismo,
por el arte dramático). A veces me gustaría tanto poder dar vida a
personajes que he leido, porque me identifico infinitamente con ellos...
Pero estoy a tiempo de elegir. Puedo hacer lo que me proponga en
la vida. Eso me has enseñado Susana. A luchar, con uñas y dientes
por lo que se busca. Siempre he intentado ser aplicada, pero hasta
este año, (y a excepción de la plástica) no había conseguido ver los
resultados del esfuerzo, de la dedicación, de echarle horas de
verdad, sin distracciones, y no con el único objetivo de aprobar, sino
también de tener, como dirías tú, la mínima cultura general, sobre todos
los ámbitos. Que ya sabemos que no nos pedirán una "raiz cuadrada"
en el mercado el día de mañana. Pero que sepamos qué pasó en
España durante la dictadura de Franco, me parece algo fundamental.
Gracias por un curso de nuevas experiencias, y de trabajo. Pasar más de
5 horas semanales con una persona, dejan huella. Y aunque
transcurra el tiempo, y no me des clase, sé que podré contar contigo,
como tú conmigo y siempre te recordaré como más que una profesora,
una amiga

jueves, 21 de abril de 2011

Clara

No sé cómo fui capaz de decírselo. A las cinco y
media la cafeteria olía a sardinas enlatadas, y
era desagradable. La ví entrar. Llevaba su
sweter gris y zapatillas bajas, como de
costumbre.
- Hola. - Clara tenía una sonrisa inteligente. Una
sonrisa que daban ganas de morder. Podría
estar destrozada por dentro pero su sonrisa
borraba cualquier tipo de sensación interior a
ella. Se sentó a mi lado.
- Clara, tenemos que hablar. - Dije dejando
escapar un suspiro preocupante que hizo que el
gesto de Clara cambiase de forma repentina.
- ¿Qué pasa? ¿ Qué ha dicho el médico?
- Ahora ... Ahora ya no tenemos quince años.
Ahora te abrazo, y no por que sienta tan solo
cariño hacia tí. Ahora ya no fumo delante tuya
por que quiera parecer adulta. Ahora ya lo soy.
Ahora te conozco. Ahora sé como hueles recién
salida de la ducha, como saben tus mejillas y de
qué color exacto son las pecas de tu espalda. Ya
no me preocupa el tiempo ni su contenido. Y mi
alma puede hacerse pedazos , pero no me
inmuto si en ese momento, me besas ...
- ¿A dónde quieres llegar Eva?, ¿Qué te ha dicho
el maldito médico? - Dijo dejando resbalar, una
gota cristalina, desde su ojo derecho, hasta el
hoyuelo de su mentón.
- Que tengo tres meses para quererte. Que seré
cenizas dentro de un año. Que me voy, y que ya
no habrá más veranos para mí.
Clara se agarraba la cara con ambas manos.
Mirada incrédula hacia mi. Pasados tres
segundos comenzó a negar con la cabeza, sin
emitir sonido alguno. Le agarré la mano con
fuerza y la besé en los labios.
- Que me hagas caso, que cuides de tu hermana,
que te quiere, como yo. Que no seas tan
entrometida, que no te pintes las uñas, que lo
detesto. Que el flequillo no te sienta bien, y que
no uses colorete. Que eres preciosa, preciosa,
aunque no quieras verlo. Que tienes los labios
más bonitos del mundo entero, y sobretodo
recién levantada, tras tu siesta. Que me gusta
mucho cuando cantas por las noches, mientras
sonríes y me miras. - Sonreí nerviosa.- Que me encantan tus rizos
y tu brillo en los ojos. Y todo lo que aprendí de tí. Y tu
sonrisa. Me muero por tu sonrisa. Te quiero,
desde el primer beso en la mejilla, desde el
primer secreto en la habitación, desde la
primera caricia en Nochebuena. No me olvides,
nunca. Y ahora vete, no quiero que se haga más
duro.
Clara se levantó, me cogió el pulgar y lo besó.
Lloraba. Se marchó. La querré hasta mi último
segundo. Y su sonrisa se queda con mi alma.

martes, 19 de abril de 2011

Huele a verano


La joven de pelo largo y jersey ancho solía
sentarse admirando sombras y tacones en la
Calle Mayor. Por buena costumbre, escribía y
contemplaba indiferente los pasos de
muchachos afeminados que expulsaban humo,
corriendo éste, en dirección a ella. No le
molestaba. A decir verdad, nada parecía
inmutarla. No gesticulaba y era atérmica las
tardes de invierno y las noches de aquellas
estaciones que quedaban por descubrir.
Tal vez esperaba a alguien. Tal vez a mí.
En sus labios se insinuaban rastros de besos que
helaban su ambiente. Sus pestañas rompían el
sonido del acordeón, que contorneaba el
espacio, situado al final de la calle.
Sus mejillas me hundían en una claridad
de tonalidad beige.
Ya mis horas se deshacían cuando encendía un
cigarro.
Mi oficio de dibujante se basaba en su
estructura. Se había convertido, mi ser, en
principios de agonía distinguida, para todo
aquel que mostrase un ápice de interés por los
relatos que adivinaba en cada rostro, que frente
a mí, se sentaban ilusionados, esperando por su
idealización retratada. Cada rostro tenía
similitudes en sus gestos. Muy en el fondo, era
ella. Nunca la había retratado, pero lo hacía
constantemente, engañando a los compradores,
descubriendo perfecciones inexistentes en sus
facciones dibujadas.
El 24 de Octubre del 94 se acercó a mí. En un
papel emborronado me cedió letras ilegibles
que me descubrían su nombre y su problema
para articular palabra u oírla.
- ¿Podría retratarte? - Pregunté con aires de
grandeza, ocultando la vergüenza que
transformó en dos segundos mi palidez, en un
conjunto de colores cálidos.
Asintió, y dejó caer su mirada al horizonte.
Era la primera vez que la retrataba, de las cien
veces que robé sus rasgos.

jueves, 17 de marzo de 2011

Dulce

La silueta de su cuerpo, como los relojes de arena, y su mente, parecida. Sin llegar a un fondo, lo pequeñito se anclaba, despacito, a simple vista, hasta tocar el fondo de lo que ella llamó su todo.
No sabría utilizar palabras para definir su estado. Era un tanto incomprensible, aquella joven. Era imperceptible. Sugestionaba.
No creo que se conociese, que supiese realmente, qué sentía, o eso percibí al mirarla aquella tarde. Ojos decaídos de forma continua, hasta percatarse de que la miraba, era entonces, cuando su mirada cambiaba, repentinamente, y se hacía dulce. Así la definiría, dulce. Dulce e imaginativa. Creadora de sueños. Derrochadora de vida.
Incapaz de hacer daño. Aunque quisiese, no podría.
Nunca me enamoré de ella, no fui capaz.
Era buena. Guapa, no mucho, pero tenía ese encanto. Ojos que gritaban. Dientes blancos y aliento puro. No he logrado encontrar una sonrisa como la suya, ni espero hacerlo. El hondeo de su pelo era sincero. Más que yo, que jugué con su suerte, su imaginación, su dulzura, su cuerpo de reloj de arena.

domingo, 20 de febrero de 2011

♥ J

Estoy tan feliz contigo que no me cambio por nadie del mundo. No hay mayor fortuna que despertarme por la mañana y tenerte a mi lado, regalándome tu respiración en la nuca. Aunque solo sea un día a la semana, lo necesito. Acurrúcame entre tus brazos porque es el único rincón del mundo en el que me siento invulnerable y se detiene ese tic-tac incesante que hace que la gente acelere y se olvide de esos pequeños placeres que son capaces de mover montañas. Estoy tan a gusto que no me imagino sin tí, quiero congelar el tiempo. Eres el creador y compañero de tantos momentos únicos e irrepetibles... podría escribir una lista que ocupara hasta lo que la imaginación abarca. Eres irremplazable. Por mucho que escriba no creo que llegue nunca a demostrarte con palabras todo lo que significas... hoy me siento ebria de amor.

 

 



miércoles, 16 de febrero de 2011

Aquella tarde, antes de volver a casa, decidí dar una vuelta.

Necesitaba aclarar un poco mis ideas y supongo que escuchar a mi pequeño palpitador, cuando me llamaron por teléfono.
La melodía de -Hallelujah- me estremeció ésta vez, más que nunca, estaba un poco susceptible.
Era Sam, a veces creo que la única que me comprende de verdad. Me recordó que teníamos una cita así que me dispuse a ir a su casa patinando, no estaba muy lejos. Me puse los cascos que emitían ya algún Do Re Mi...Cogí la tabla y la solté salvajemente precipitando mis pies sobre ella, siempre en el aire.
En el cruce se oye brusco el bocinazo de un coche, el conductor morado de susto y rabia me dedica un par de gritos y se vá acelerando. Hoy no es mi día.
Por fin, llego a casa de Sam que me recibe con un abrazo envolvente y cálido que sólo ella sabe dar. Me ofrece unos nachos con guacamole, sabe que son mi delirio y que como el chocolate, calman tempestades; pero ahora en junio, el chocolate se hace empalagoso, más que nunca.
-¿Cómo lo llevas?
No sé ni como empezar a contestar y siento que voy a vomitar palabras sin sentido hasta cansarme.
-Bueno. Estoy harta de sus engaños, de verdad, se aprovecha de que lo adoro, de que no puedo resistirme a su olor, a sus ojos, en fin a él, ya sabes. No es justo. Lo quiero pero...
-Pero estás harta, me cortó Sam, tú misma lo has dicho.¡No mereces que te engañen!, además no es la primera vez... y con la tonta de Isabel. Todo el instituto lo sabe y es bastante humillante.
-Lo sé, le dije resuelta, voy a dejarlo, esta vez para siempre. Será un adiós.
-Ya, ya... dice Sam poco convencida.
-No Sam, estoy cansada, esta vez es de verdad.
-Suerte pequeña, por cierto, sabes que, me tienes para lo que necesites...
-Lo sé, lo sé... tranquila. ¿sabes? creo que ya no me siento tan mal. Mañana quedaré con él y le diré las cosas como son. Nada me lo impedirá.
Al día siguiente, cuatro pm cojo el móvil y marco...
-Hola Pablo, soy yo...
-Si, si lo he pensado.
-¿En el parque?, ¿a las cinco?, vale, hasta luego.
Salía de casa y olvidaba la cartera. Vuelvo corriendo, subiendo las escaleras de dos en dos y la cojo. ¡Lista! Voy saliendo pero se me ocurre una idea y doy media vuelta. Cojo mi bolsa All Star, regalo de mamá en mis diecisiete cumpleaños y la lleno con todos los premios de consolación que Pablo fue dándome a lo largo de sus engaños. Un peluche suave, una camiseta de lunares, un vestido de flores, un collar con una placa y nuestros nombres grabados; meto, también, su pijama... sin reparos, sin sentimientos mas que el de una ligera nostalgia, encierro entre la tela esos pequeños huéspedes que habitaron mi cuarto durante muchos meses.
Al fin salgo, ésta vez sin mi tabla, me apetece caminar y además el parque está muy cerca de mi casa.
Ahí está, lo veo, sentado en ese banco que cada vez más, me importa menos.
Me saluda. Me coge la mano con amor, yo la libero y le propongo pasear un rato y conversar tranquilamente.
Caminamos quince minutos en silencio y pronto llegamos a Samil.
Me apetecía un helado y se lo dije. Le pedí que me esperara afuera. Así lo hizo sin protestar.
Dentro me empecé a reir nerviosamente y sin razón, las personas que me rodeaban y yo, nos creíamos que estaba loca.
Más relajada conseguí pedir un cucurucho de frambuesa helada y salí al sol.
Sonriente Pablo se acercó, pero esta vez sin vergüenza lo aparté y le espeté:
-Estoy aburrida de esta situación y de tí.
-¿Cómo?-contestó, realmente sorprendido de mi nueva actitud hacia él-.
-Lo que has oído. No soy ningún entretenimiento, no me gusta que me utilices ni que me manipules. No me quieres y yo no quiero más noches sin dormir, ni más risas a mi espalda en clase. Se acabó -Dije conteniendo las terribles ganas que tenía de ponerme a llorar como una chiquilla.-¿Sabes? aún guardo la suficiente valentía para desearte que te vaya bien, de verdad, y que no te traten nunca como lo haces tú. Si conservas una pizca de dignidad vete y no me llames ni me busques más.
Con el corazón estrujado en un pequeño puño me dí la vuelta y con pasos poco decididos me fui alejando. A medida que caminaba me iba sintiendo, cada vez, un poquito más fuerte.
Las riendas de tu vida sólo las llevas tú y con el tiempo he comprendido que lo que a veces nos duele, lo que hace que imaginemos "no voy a salir de esta", no son más que malas etapas por las que todo ser humano con entrañas pasa. Todo es superable menos la muerte a fin de cuentas.

lunes, 31 de enero de 2011





No recuerdo desde cuando recuerdo.
Me es imposible saber el momento exacto desde el cual tengo memoria.
Y no es extraño, si eres como el resto,
que no recordamos nuestros primeros pasos,
la primera carcajada,la sensación de vértigo al tirarte por un tobogán.
Lo sé, la mayoría de los mortales no recordamos una gran cantidad de primeras veces.
Y esto me ocurre a mí, al igual que al resto.
Ya encontraré una explicación.

Nunca he sido una chica centrada ni estudiosa, aunque dicen que inteligente.
Si fuese inteligente no malgastaría el tiempo en dibujos
y aprovecharía mi inteligencia para intentar sacarle el mejor rendimiento.
A la vez, si no lo fuese, no pensaría de esta forma.
No sé si soy inteligente o no, me da absolutamente igual.
Ahora me voy a tirar en la cama con chocolate caliente, tal vez así
deje de pensar en el malestar de esta rutina que se clava aquí en mi cabeza y hace que duela.
El resto de la semana será ajetreada por los exámenes y tal vez escriba el domingo. Esto es lo único que me gusta, a parte de disfrutar de la compañía de Javier e ir al cine y emborracharnos a palomitas o dulces. Llámese hobby.
Hasta ahora, todo hasta ahora.

martes, 25 de enero de 2011

Hoy es un día especial, te diré por qué.
Hoy hace 185 días, 6meses empezaba esta aventura. Desde ese día hasta hoy, mi cariño hacia tí, se ha ido agrandando hasta llegar a ser infinito.
Te confesaré que, no me sé todas las películas que hemos visto en el cine de memoria, mi cerebro no trabaja un 10% más de lo normal ni nada por el estilo. Las empecé a apuntar en una libretita desde la tercera (El origen) porque me hizo gracia, en tan poco tiempo tres cines... y porque , no me quiero olvidar nunca de esos pequeños detalles que estoy viviendo con una de las personas más significativas de mi vida.  No me refiero a tí como "mi primer amor", pero sí puedes estar seguro de que "El más importante". Has sido el primer chico que me ha tratado así, y que ha estado ahí , en tantos momentos de risas y llantos, sobretodo de risas. Has sabido darme consejos, has sabido apoyarme en días malos, me atrevería a decir que me has convertido, y ahora soy un poco más fuerte, digamos que has aflorado un poquito mi caracter...
aunque nunca te lo haya dicho, lo de la hierba lo veo bien, me has dado el empujoncito justo, y digamos que gracias a ti apruebo practicamente todo, porque claro, se empieza por uno pero... bueno dejemos el tema, gracias simplemente por eso, por motivarme para hacer cosas de provecho; no sólo con eso, eres la única persona que logra indirectamente que coloque mi habitación cuando vienes. soy ¡CAÓTICA! jaja, tendrías que verla hoy... nononono, me meterías una gran paliza de "kuruyamas" jajaja. Pequeño... has hecho mucho por mí, lo haces constantemente, y no sé si yo haga ni la mitad por ti, ojalá, pero de verdad que me esforzaré por no llamarte "tonto" cuando hagas algo bonito por mi, no es justo, te lo tengo que decir cuando me digas lo mucho que te gusta la rubi esa que ya pasa de cuarenta, o cuando me dejes mal con algún comentario gracioso en el que los dos nos morimos de dolor de mejillas y tripa. Y ahora enserio va. Bueno muy enserio, (aunque espero que sepas esto de sobra ya) (pero nunca esta de más decirlo)
Estaré aquí siempre que quieras, para escucharte, para hacerte reir, para hacerte "Bocatas Patri", para darte mis consejos si los quieres, para achucharte mucho en diversos sofás jaja, para sacar paciencia  (no sé de donde) y no matar a nadie de tiendas. Para compartir momentos irrepetibles como en la bañera de aquel hotel, para caminar bajo sol, lluvia, estrellas. Nuestra estrella... Para todo lo que quieras enano. Gracias por hacer que las zapatillas azules gigantes y feas que tengo justo en frente de mi ahora mismo, me hagan sacar mi mejor sonrisa del día. Haces que cada cosa que toques, como tú, brille