Estoy tan feliz contigo que no me cambio por nadie del mundo. No hay mayor fortuna que despertarme por la mañana y tenerte a mi lado, regalándome tu respiración en la nuca. Aunque solo sea un día a la semana, lo necesito. Acurrúcame entre tus brazos porque es el único rincón del mundo en el que me siento invulnerable y se detiene ese tic-tac incesante que hace que la gente acelere y se olvide de esos pequeños placeres que son capaces de mover montañas. Estoy tan a gusto que no me imagino sin tí, quiero congelar el tiempo. Eres el creador y compañero de tantos momentos únicos e irrepetibles... podría escribir una lista que ocupara hasta lo que la imaginación abarca. Eres irremplazable. Por mucho que escriba no creo que llegue nunca a demostrarte con palabras todo lo que significas... hoy me siento ebria de amor.
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