lunes, 31 de enero de 2011
No recuerdo desde cuando recuerdo.
Me es imposible saber el momento exacto desde el cual tengo memoria.
Y no es extraño, si eres como el resto,
que no recordamos nuestros primeros pasos,
la primera carcajada,la sensación de vértigo al tirarte por un tobogán.
Lo sé, la mayoría de los mortales no recordamos una gran cantidad de primeras veces.
Y esto me ocurre a mí, al igual que al resto.
Ya encontraré una explicación.
Nunca he sido una chica centrada ni estudiosa, aunque dicen que inteligente.
Si fuese inteligente no malgastaría el tiempo en dibujos
y aprovecharía mi inteligencia para intentar sacarle el mejor rendimiento.
A la vez, si no lo fuese, no pensaría de esta forma.
No sé si soy inteligente o no, me da absolutamente igual.
Ahora me voy a tirar en la cama con chocolate caliente, tal vez así
deje de pensar en el malestar de esta rutina que se clava aquí en mi cabeza y hace que duela.
El resto de la semana será ajetreada por los exámenes y tal vez escriba el domingo. Esto es lo único que me gusta, a parte de disfrutar de la compañía de Javier e ir al cine y emborracharnos a palomitas o dulces. Llámese hobby.
Hasta ahora, todo hasta ahora.
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