miércoles, 14 de marzo de 2012

L. Gounelle

Cincuenta veces durante la noche le agradecí que no llevara perfume, mientras me deleitaba con el olor voluptuoso de su piel en cada punto de su cuerpo, embriagador como una droga. Esa noche permanecerá en mí más allá de mi muerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario